El hombre y el monstruo (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, Rouben Mamoulian, 1931 )

La historia del Dr. Jekyll y Mr. Hide es bastante conocida, supongo que os sonará al menos. Proviene de una estupenda novela de Robert Louis Stevenson: El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hide, publicada en 1886. Cuenta las peripecias de un científico admirado por todo el mundo por su sabiduría, generosidad, caballerosidad, etc, que encuentra una fórmula para separar las dos partes que según él hay en los seres humanos: la buena, la que mostramos a todos, y la mala, esa parte oculta, atávica y salvaje, que solo vive para la satisfacción de los placeres y el desprecio por la moral y el resto de las personas. Total, que el experimento sale mal y el Dr. Jekyll se convierte en el malvado Sr. Hide, que sale de su laboratorio para vivir esa vida secreta de nuestro yo oculto. El problema es que las cosas se descontrolan y la mutación de un personaje a otro se empieza a dar espontáneamente en cualquier momento y no cuando el Dr. quiere tomar la pócima, por lo que ya os podéis imaginar el montón de desgracias que se suceden a causa de eso, que procuraré no contar para animar a ver la peli o leer el libro.

Parece que el trasfondo de esta historia es muy sencillo, que es eso que se dice siempre para promocionar películas malas: “el viejo combate entre el bien y el mal”, y que al final la moraleja es que mejor ser bueno y circulen, que aquí no ha pasado nada… Pues no es tan sencillo.

Lo que se plantea en la historia, y eso la versión en cinede la que hablo, aunque antigua, es sin duda la que mejor lo ha reflejado, es que nuestra parte buena y mala no son dos simples partes o caras de nosotros, como las de una moneda, y que uno va escogiendo por la vida si mostrar una u otra. Las cosas son más complicadas.

El Dr. Jekyll necesita sacar a la luz su parte instintiva porque, como sabio que es, conoce su existencia y sabe que no podemos hacer como que no existe. Porque si hacemos como que no existe la estaremos reprimiendo y no estaremos siendo leales. Él antes del experimento es partidario de dejar asomar un poquito esa parte oscura, lo que en la peli se refleja en la escena del primer encuentro con la cantante tras socorrerla. 

Es decir, la represión debe a su vez ser reprimida. Quien pretenda borrar del mundo el mal y los instintos lo que está haciendo es renunciar a quien él es realmente… ¿No nos suena eso de clase? Efectivamente, eso, en el fondo, es lo que nos dice Nietzsche: que si no sacamos de nosotros todo lo que podemos ser, y exponerlo, como quiere hacer el Dr. Jekyll con su brebaje, entonces estamos condenados a vivir una vida decadente, aburrida e hipócrita, como la de la alta sociedad a la que pertenece el Dr. a mediados del siglo XIX, que es justo la sociedad en la que Nietzsche vivió.

Lo apolíneo y lo dionisíaco son esos dos rasgos de la humanidad que se manifiestan en lo que hacemos de los que Nietzsche hablaba, y no es difícil ver que El Dr. Jekyll representa lo apolíneo (lo ordenado, racional, equilibrado, etc) mientras que el Sr. Hide es una especie de bestia animal, entregada a sus instintos más bajos, que disfruta con la embriaguez, la violencia y el sexo forzado, por lo que es o representa lo dionisíaco.

Sin embargo, si vemos la película con inteligencia, (y si sabemos comprender que sus efectos especiales tienen 90 años y no podemos juzgarla solo por eso), resulta evidente que el Sr. Hide, aunque sea una mala bestia, es el que tiene el control de la situación y además, es el que dice la verdad, porque ve las cosas tal y como son. Con sus maldades saca a relucir el lado oscuro del Dr Jekyll, y por mucho que este lo lamente y procure hacer desaparecer a su lado perverso, quien vence es el otro, no diré cómo para no chafar la peli.

Creo que lo sensato es ver El hombre y el monstruo no como ese manido combate entre el bien y el mal así, en abstracto, sino entenderla como una reflexión sobre el interior de todos nosotros. Mr. Hide, aunque sea un personaje individual, lo que simboliza es una parte de aquellos que no son capaces de dejar de hacer lo que saben que no deben hacer. Fijaos en que él es plenamente consciente de quién es y qué piensa su alter ego. De hecho Ivy lo que más teme de él es que “lee los pensamientos”. Mr. Hide es, por ejemplo, la mente de un adicto, que sabe que no debe recaer pero no puede evitarlo. Es la falta de voluntad del estudiante recontravago, que se deja ir hacia un futuro sin perspectivas porque prefiere no hacer nada o dejarse corroer por el remordimiento antes que ponerse a trabajar. Es el maltratador que hace el mal a sabiendas, es el que estafa o roba a los pobres… Es el ser humano.

Esta película es de 1931, es decir, de cuando empezaba a producirse cine sonoro. Es una época del cine muy especial, porque las películas se hacían como al final de la época muda, es decir;se intentaba que visualmente fueran muy llamativas pero se intentaba experimentar con los sonidos, y el resultado es que son -las buenas, como esta- pelis muy interesantes, porque no solo tenemos que tragarnos lo que sale en la pantalla y dejarnos llevar, como estamos acostumbrados, sino que nos animan a pensar en lo que vemos y en por qué lo vemos de forma activa… Por ejemplo:

  • la primera y otras de las  escenas están  rodadas totalmente desde el punto de vista de los personajes. Esto es algo que ya no se hace, que es muy particular de esta película, y tiene un gran componente filosófico, porque nos quiere hacer reflexionar sobre lo limitado que es nuestro punto de vista. Es decir, que el Dr. Jekyll quizá no sepa tanto sobre el mundo y el ser humano como cree, o que debemos ser cuidadosos con los besos y el amor, porque nos ciegan y no nos dejan ver lo que queda fuera de nuestro amad@…
  • Aunque vista hoy la caracterización del Sr Hide es un poco extraña, tiene mucho interés, porque si os fijais los rasgos que tiene son simiescos. Esta idea de que lo malo que hay en nosotros proviene de nuestros ancestros tiene su origen en la crítica que el evolucionismo, y en especial Darwin y sus teorías expuestas en El Origen del Hombre, tuvieron en el S. XIX. Así que un poco de historia de la ciencia también aprendemos.
  • La película está llena de recursos visuales que hoy en día no se usan, y que seguro que muchos de vosotros no habéis visto en ninguna otra película o serie, o si los habéis visto no tienen la carga de significado que hay aquí. Por ejemplo esos encadenados diagonales, en los que se ponen en paralelo dos cosas que suceden, una digamos en el mundo “apolíneo” y otra en el “dionisíaco”. Algunos de ellos aparte de ser muy hermosos tienen un mensaje irónico que a mí me encanta.
  • Fijaos en las altísimas paredes de la casa del Dr., llenas de libros hasta arriba… Nos habla de lo inmenso que es el conocimiento, y que la sabiduría total es inalcanzable -literalmente- por lo que desde la primera vez que lo vemos nos pone sobre aviso del error que el Dr. Jekyll va a cometer fabricando su pócima.
  • También hay que hablar del erotismo que desprende la película, en concreto el personaje de Ivy, la cantante. Ella representa lo que el deseo erótico tiene de peligroso. La otra parte del Dr. Jekyll, al que ella tanto desea -y viceversa, aunque él se reprima- es la otra parte del deseo, que es el abuso cuando la pasión no tiene en cuenta al otro. 

En fin, una película muy inteligente y artística. Además entretenidisima, no te la debes perder.

Me he entretenido en hacer un vídeo con sus fundidos y encadenados que casi sirven por sí mismos para resumir la peli.

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